Menu Principal:
EN VACACIONES DE INVIERNOTRES SALAS CON FUNCIONES TODOS LOS DIAS TITANLibro y dir.: Juan Francisco ZacariasLunes a Dgo. 15 hs. Pl. $ 30.- Sala 1CAPERUCITA ROJA Y EL LOBO MIMOSOAdap. Y Dir. Adriana DemariaLunes a Dgo. 16.15 hs, Pl. $ 30.- Sala 3LA BELLA Y LA BESTIAAdap. Grupo Yopoloko, Dir. Adriana TelloSáb. 17.30 hs. y Dgo. 15 hs, Pl. $ 30.- Sala 2ALICIA EN EL MUNDO DE LAS MARAVILLASAdap. Ariel Boiola y Alejandra Schiaro, Dir. Adriana DemariaLunes a Dgo.. 16.15 hs, Pl. $ 30.- Sala 1CRISTAL, LA BELLA DURMIENTE DEL BOSQUEAdap. Y Dir. Adriana DemariaLunes a Dgo.. 15 hs, Pl. $ 30.- Sala 3LA SIRENITAAdap. Grupo Yopoloko, Dir. Adriana TelloLunes a Dgo. 16.15 hs, Pl. $ 30.- Sala 2CENICIENTAAdap. Grupo Yopoloko, Dir. Adriana TelloSáb. 15 hs y Dgo. 17.30 hs, Pl. $ 30.- Sala 2ALADINOAdap. Y Dir. Adriana DemariaLunes a Dgo. 17.30 hs, Pl. $ 30.- Sala 3BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOSAdap. Grupo Yopoloko, Dir. Adriana TelloLunes a Dgo.. 17.30 hs, Pl. $ 30.- Sala 1
LA NACION EspectáculosTeatro en continuado El Vitral se convirtió en el fenómeno nocturno de los alrededores de la avenida Corrientes, que aglutina a cientos de jóvenes que se vuelven fanáticos de sus obras de humorUn sábado cualquiera, poco antes de la medianoche, una gran cantidad de gente espera pacientemente para entrar a una vieja casona, ubicada en Rodríguez Peña, entre Corrientes y Sarmiento. A pesar de que la mayoría de ellos son adolescentes y jóvenes, el lugar al que quieren entrar no es un boliche, sino un teatro.Con una forma muy particular de promocionarse, un horario atípico, una selección de obras humorísticas que se mantienen en cartel durante varios años y entradas a un precio muy inferior al de las de cualquier obra teatral del circuito comercial, El Vitral ha conseguido reunir a un público joven y no tanto, que vuelve una y otra vez a llenar sus salas. Así como ocurre con otras como Belisario y la Colette.Las noches de El Vitral comienzan cerca de las 21, pero en los alrededores, cuando los actores de las obras en cartel salen a repartir volantes por la avenida Corrientes. Allí, los integrantes del elenco de Proyecto Alaska , vestidos con trajes blancos con capuchas y anteojos oscuros, como si fueran a capturar a ET, se paran en fila y extienden la mano con los volantes que promocionan el espectáculo, sin decir una palabra. A la gente que acepta el volante le agradecen a coro, con voz robótica.No tan lejos, en otra esquina, se ubican los actores de Cachondos , que reparten los volantes caracterizados como sus propios personajes y hablándole a la gente como lo harían ellos. Uno de ellos, con peluca rubia y equipo deportivo chillón, busca en forma premeditada a las chicas y les dice con voz seductora: "Linda, ¿qué tenés que hacer? ¿Querés venir a ver Cachondos ?". Parece que funciona, porque casi siempre se llena. Aunque su elenco debe de haber mutado bastante, hace nada menos que seis años que está en cartel.El público es partícipe Este teatro, fundado por Franca Guthman, abrió sus puertas en 1981. Primero tuvo una sola sala, la principal, que hoy tiene 180 localidades, y luego se agregaron dos más, una en el primer piso y otra en el subsuelo, que cuentan con 36 y 80 butacas, respectivamente.Pasadas las 23, hora en que están por comenzar Proyecto Alaska, Improvisación Mosquito y Cachondos , el lobby del teatro no sostiene a tanto público, y la gente forma largas filas en la calle. En su mayoría, son adolescentes y jóvenes, pero también hay adultos que hasta sobrepasan los 50."Las formas de llegar a los distintos rangos de edades son diferentes. La gente mayor se identifica más con la parte de la telenovela", dice Adriana Demaria, directora de Cachondos , espectáculo musical de humor, que muestra un casting en que los viejos amantes de un autor deben probar su amor; eso incluye una parodia de las telenovelas.Demaria agrega que la gente joven se acerca, atraída por los personajes que ve en la calle repartiendo los volantes y que gran parte del público vuelve a ver la obra más de una vez: "En una función festejamos con un muchacho que había venido 15 veces". El público reincidente también es algo propio de Improvisación Mosquito , ya un clásico creado hace más de diez años por Mosquito Sancineto, que ha conseguido que grupos de adolescentes fueran al teatro como parte de la movida nocturna; en una función, por ejemplo, se puede encontrar a un chico de 14 años que festeja su cumpleaños con amigos."Vinimos un montón de veces. Nos encanta porque siempre es distinto", dijeron Laura y Sabrina, ambas de 18 años, mientras entraban. Su amiga Melissa comentó que lo que más le gusta es sentirse parte del show: "Está buenísimo cuando eligen algo que uno propone para después actuar", agregó.Para Mosquito, los jóvenes encuentran un espacio para expresarse, en el que no se los censura y que, por las características propias del show, sirve como un primer acercamiento al teatro: "Es muy difícil atraer a los jóvenes a una obra tradicional. Por más que hagamos cosas zarpadas, tenemos como misión introducirlos en el teatro, la ópera o cierta literatura".Además de las obras mencionadas, se representan El kaso Dora, Los Rinaldi, herencia de humor, Las preciosas ridículas y Amigos íntimos, un viaje de sensaciones , en distintos horarios y días.La participación del público es un rasgo común. En Cachondos, los personajes se dirigen al público y le piden que aplaudan, por ejemplo. En Proyecto Alaska , espectáculo de Sergio Souza, conformado por sketches humorísticos que presenta a extraños personajes de la vida cotidiana, los actores tienen contacto constante con el público. No sólo reparten los volantes por la calle, sino que después van a buscar a los espectadores que hacen fila para hacerlos entrar; luego cortan las entradas y los ubican en sus asientos. Todo esto lo hacen con vestuario blanco y en un castellano neutro, característico de algunos doblajes. Durante la mayor parte del espectáculo, las luces de la sala se mantienen encendidas para que los actores puedan interactuar con el público. Así, una señora mayor podía dialogar entre risas con la "sadomasoquista profesional" que aparece en el primer sketch.Improvisación Mosquito depende enteramente de la participación del público. A la entrada, se entregan papel y birome para que los espectadores escriban títulos de las improvisaciones que les gustarían ver. Luego, Mosquito saca de un recipiente los papeles y lee los títulos. A los gritos, el público decide qué quiere ver y en qué estilo (policial, gauchesco o película de Isabel Sarli, entre otros). Después, los actores, divididos en grupos, representarán lo elegido y el público vota al mejor equipo.Los tres espectáculos explotan un humor con numerosos chistes sobre sexo y referencias constantes a la actualidad. Este tipo de humor, combinado con funciones a la medianoche y entradas que cuestan entre 10 y 15 pesos han convertido a El Vitral en un exitoso refugio de propuestas under (en medio del circuito teatral comercial), que sin hacer demasiado ruido se ganó un lugar en el mapa de la movida nocturna porteña.Por María Fernanda MugicaPara LA NACIONLink permanente: http://www.lanacion.com.ar/911425
RESERVE SU ENTRADAPOR EMAIL
oooooooooooooooooooooooooo
ESTUDIE TEATROEN EL VITRAL
Guthman: una dama entre jóvenes Franca Guthman nació en Italia y su pasión por el teatro comenzó a manifestarse en su infancia, pero tardó mucho más en convertirse en su actividad principal. Antes de ser directora de teatro y fundadora de El Vitral, estudió Bellas Artes y pintura con Emilio Petorutti. Después estudió actuación con Oscar Ferrigno.La primera obra que se presentó en El Vitral, fue Espectros, de Ibsen, dirigida por ella misma. En una pared del teatro está colgado el cartel de esa obra junto a una crítica que pegó para que "la gente vea que no era sólo una señora aburrida que había puesto un teatro".Hoy en día, Franca dirige El kaso Dora , una comedia que está en su 24" temporada.Además, Franca lee todas las obras que le acercan para decidir qué programará. Tiene un criterio de selección muy claro: "Que no sea obvio, que tenga suspenso o humor inteligente. Nunca pondría cosas banales".